Cerca y lejos

de una pieza, agua clara

que acaricia mis ojos, mis labios, mi frente

deshecha en tus ramas, agua turbia

que araña mis sentidos, tras la corriente

cerca de mi orilla

lejos del viento

me grita el tiempo

                                                                 cerca y lejos

                                                                                            cerca y lejos

                                                                                                                        cerca y lejos

 

(Mayte Saavedra, poeta)

 

Ordenando mi casa

Voy danzando sobre ruedas, cámaras de turistas por aquí y por allá,  jóvenes celebrando el sábado tarde y, yo, atenta y ajena a la vez. Si coloco el paisaje como telón de fondo me asaltan mil preguntas: ¿qué quiero hacer con mi tiempo?, ¿cómo me estoy sintiendo?, ¿qué necesito?, ¿qué no necesito?, ¿cómo hago para sentirme mejor?

Los días de asueto también son buenos días para ordenar mi casa interior. Lo que necesito es saber dónde estoy en este momento de mi vida y hacia dónde quiero ir. Sólo necesito tiempo y lentitud.

“La lentitud no es cuestión de tener tiempo, sino de detener el tiempo”

Y, tú, ¿vas ordenando tu casa interior?

Preámbulo

 

ojos en la penumbra
que rodean tu silueta al pasar, agitando el silencio

temblor en mi cuerpo
que acaricia tus poros sin rozar, reviviendo el goce

rozando el beso
que dibuja la orilla de tu boca … muriendo, muriendo …

 

(Mayte Saavedra, poeta)

RenunciArte

El arte queda desnudo de toda enunciación.

Su mensaje llega al observador a través de la proyección. El artista proyecta y el espectador también.

Nos emociona, nos libera, despierta deseos, elimina censuras y renuncia a interpretaciones.

El arte es subjetivo, es inconsciente y consciente.

Y, a través del otro, del artista, me reconozco.

 

El chotis del amor propio

 

Donde hay mentiras y engaños
pá qué las palabras sin verdad
porque sin claridad no te veo
y, si no te veo, pá qué arriesgar

Si tú no me quieres
¡pá qué te quiero yo!

No juegues más conmigo
pá lo que trajiste mucho te has llevao
que tu teatro ya no tiene espectadora
y tus monólogos ya cansan demasiao

Si tú no me quieres
¡pá qué te quiero yo!

Se baja el telón sin aplauso
pá alquien que nunca se lo mereció
que las horas de mi reloj no son regalo
y aquí se acabó lo que se dió

Si tú no me quieres
¡pá qué te quiero yo!

Ahí te quedas
con el chotis del desamor ajeno
aquí me despido
con el chotis del amor propio

Si tú no me quieres
¡pá qué te quiero yo!

(Mayte Saavedra, poeta)

La verdad que te libera

“A dónde irán los besos que guardamos,que no damos…”, cantaba Joan Manuel Serrat. ¿A dónde irán los secretos no desvelados? y, ¿a dónde las verdades no reveladas?

Recuerdo una escena de la película “El secreto de Adaline”, que, si no la habéis visto os la resumo un poco. La protagonista de la película sufre un accidente que le hace inmune al paso del tiempo y deja de envejecer. Su vida se convierte en una lucha constante por salvaguardar su secreto y para ello decide escapar de los lugares en los que vive, cambiando constantemente su apariencia e identidad. La escena a la que me refiero y que más emocionó de la película fue el momento en que Adaline revela la verdad de su vida y de su edad al hombre del que se enamora. La emoción de ella, como llora y se alegra al mismo tiempo, convirtiéndose la verdad en su propia liberación.

Cuando dejas de huir de tí mismo/a, de tu propia verdad, estás en paz y te sientes liberado/a. La verdad te libera.

¿Qué secretos guardas aún? ¿Qué verdades de tí y de tu vida ocultas? ¿Qué verdades necesitarías expresar para sentirte liberado/a?

Pido al viento

                                                                         pido al viento
arrancar el temblor de nuestras gargantas
para devolverlo a las nuevas ramas

                                                                          pido al viento
soltar nuestras raíces de este podrido suelo
que se traga nuestros sueños

                                                                           pido al viento
lanzar las heridas de nuestra violenta memoria
allá donde las mecerá el silencio

(Mayte Saavedra, poeta)

La autenticidad en el amor

 

 

La pareja es camino de crecimiento personal. La buena unión de pareja es aquella que te permite avanzar como persona y tener una vida más satisfactoria de acuerdo a tus necesidades. Es decir, la pareja sana es aquella que también siembra el camino del crecimiento personal.  Leer más