Violencia social

 

Desde el inicio de la crisis en el año 2008 hasta la actualidad hemos sido testigos del surgimiento y agravamiento de problemas sociales tales como: desempleo, precariedad en el empleo, desahucios, pobreza, discriminación hacia los inmigrantes, etc. Estos problemas sociales han afectado a muchas personas cuya situación socioeconómica les ha hecho sentir “excluidas” de acuerdo al orden social establecido. La estructura y cultura social sobre la que se sostiene el actual orden económico marcado por el sistema capitalista y el pensamiento neoliberal establecen quiénes serán los opresores y oprimidos dentro del sistema. Y, en el marco de la actual crisis económica han quedado “excluidas” muchas personas, generándose así una gran violencia estructural y cultural, tal y como la definiría Galtung (1998).

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Los límites que honran nuestras relaciones

 

Hay veces en que se hace necesario poner límites de forma drástica con el fin de proteger y honrar nuestras relaciones. La forma en que decimos “NO” o renunciamos a algo es importante, ya que hay momentos en que suavizarlos no es la solución y se hace necesario expresarlos con firmeza y sin medias tintas. Para ilustrar este pensamiento comparto con vosotros una historia extraída del libro “Órdenes del amor”, de Bert Hellinger:

“Un hombre, en sueños, oyó una noche la voz de Dios, que decía: <<Levántate, toma a tu hijo, a tu único y bienamado hijo, llévalo al monte que te señalaré, y allí ofrécemelo en holocausto.>>”

Por la mañana, el hombre se levantó, miró a su hijo, su hijo único y bienamado, miró a su mujer, la madre del niño, y miró a su Dios. Cogió al niño, lo llevó al monte, construyó un altar, ató las manos al niño y sacó el cuchillo para sacrificarlo. Pero en ese momento oyó otra voz, y en lugar de su hijo sacrificó un cordero.

¿Cómo mira el niño al padre? ¿Cómo el padre al hijo? ¿Cómo la mujer al hombre? ¿Cómo el hombre a la mujer? ¿Cómo miran ellos a Dios? ¿Y cómo Dios -suponiendo que exista- los mira a ellos?

También otro hombre, por la noche, oyó en sueños la voz de Dios que decía: <<Levántate, toma a tu hijo, a tu único y bienamado hijo, llévalo al monte que te señalaré, y allí ofrécemelo en holocausto.>>

Por la mañana, el hombre se levantó, miró a su hijo, su hijo único y bienamado, miró a su mujer, la madre del niño, y miró a su Dios. Y, le respondió, cara a cara: <<¡No lo haré!>>

¿Cómo mira el niño al padre? ¿Cómo el padre al hijo? ¿Cómo la mujer al hombre? ¿Cómo el hombre a la mujer? ¿Cómo miran ellos a Dios? ¿Y cómo Dios -suponiendo que exista- los mira a ellos?”

¿De qué forma expresas tu rabia?

 

Partiendo de la idea de que la rabia o ira no es ni negativa ni positiva, sino adecuada o no, que se parece a una señal de STOP, tratándose por tanto de una emoción adaptativa y necesaria que nos ayuda a proteger nuestros derechos, a restablecer nuestra dignidad y a poner límites a los demás, me gustaría compartir con vosotros una reflexión que hace Bert Hellinguer, filósofo, teólogo y pedagogo, en su libro “Órdenes del amor”.

Conocer las distintas formas de expresión de la ira te ayudará a tener más conciencia de cómo te relacionas con esta emoción y cómo está afectando a tus relaciones con los demás.

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Ordenando mi casa

Voy danzando sobre ruedas, cámaras de turistas por aquí y por allá,  jóvenes celebrando el sábado tarde y, yo, atenta y ajena a la vez. Si coloco el paisaje como telón de fondo me asaltan mil preguntas: ¿qué quiero hacer con mi tiempo?, ¿cómo me estoy sintiendo?, ¿qué necesito?, ¿qué no necesito?, ¿cómo hago para sentirme mejor?

Los días de asueto también son buenos días para ordenar mi casa interior. Lo que necesito es saber dónde estoy en este momento de mi vida y hacia dónde quiero ir. Sólo necesito tiempo y lentitud.

“La lentitud no es cuestión de tener tiempo, sino de detener el tiempo”

Y, tú, ¿vas ordenando tu casa interior?

RenunciArte

El arte queda desnudo de toda enunciación.

Su mensaje llega al observador a través de la proyección. El artista proyecta y el espectador también.

Nos emociona, nos libera, despierta deseos, elimina censuras y renuncia a interpretaciones.

El arte es subjetivo, es inconsciente y consciente.

Y, a través del otro, del artista, me reconozco.

 

La verdad que te libera

“A dónde irán los besos que guardamos,que no damos…”, cantaba Joan Manuel Serrat. ¿A dónde irán los secretos no desvelados? y, ¿a dónde las verdades no reveladas?

Recuerdo una escena de la película “El secreto de Adaline”, que, si no la habéis visto os la resumo un poco. La protagonista de la película sufre un accidente que le hace inmune al paso del tiempo y deja de envejecer. Su vida se convierte en una lucha constante por salvaguardar su secreto y para ello decide escapar de los lugares en los que vive, cambiando constantemente su apariencia e identidad. La escena a la que me refiero y que más emocionó de la película fue el momento en que Adaline revela la verdad de su vida y de su edad al hombre del que se enamora. La emoción de ella, como llora y se alegra al mismo tiempo, convirtiéndose la verdad en su propia liberación.

Cuando dejas de huir de tí mismo/a, de tu propia verdad, estás en paz y te sientes liberado/a. La verdad te libera.

¿Qué secretos guardas aún? ¿Qué verdades de tí y de tu vida ocultas? ¿Qué verdades necesitarías expresar para sentirte liberado/a?

La autenticidad en el amor

 

 

La pareja es camino de crecimiento personal. La buena unión de pareja es aquella que te permite avanzar como persona y tener una vida más satisfactoria de acuerdo a tus necesidades. Es decir, la pareja sana es aquella que también siembra el camino del crecimiento personal.  Leer más

Aquí y Ahora

aquí y ahora mayte saavedra

Quisiera compartir con vosotros cómo se entiende la expresión “Aquí y Ahora” desde la Terapia Gestáltica. La actitud de estar “Aquí y Ahora” constituye uno de los pilares básicos de la Gestalt, Se trata de una actitud que se desarrolla a través del entrenamiento y te permitirá darte cuenta de lo que te está pasando en el momento presente. Por tanto el “Aquí y el Ahora” y el “Darse cuenta” van de la mano, uno no puede producirse sin el otro.

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