El deseo no tiene edad

 

Si el deseo únicamente lo asociamos a tener un cuerpo joven y bello desde el punto de vista de los patrones estéticos de moda, nuestra capacidad de ser deseables se vería muy limitada. Pero si imaginamos cómo podemos sentirnos deseables o sentir deseo más allá de un cuerpo joven, se nos abren todas las posibilidades. Somos seres sexuales y, por tanto, el erotismo y el deseo siguen presentes en la vejez. No por cumplir años dejamos de sentir deseo.

Comparto con vosotros este relato que pertenece a Gabriel García Márquez:

“Ella le dijo: “no me mires”. El preguntó por qué sin apartar la vista del cielo raso. -Porque no te va a gustar- dijo ella. Entonces él la miró, y la vio desnuda hasta la cintura, tal como la había imaginado. Tenía los hombros arrugados, los senos caídos y el costillar forrado de un pellejo pálido y frío como el de una rana. .Ella se tapó el pecho con la blusa que acababa de quitarse y apagó la luz. Entonces él se incorporó y empezó a desvestirse en la oscuridad, tirando sobre ella cada pieza que se quitaba, y ella se la devolvía muerta de risa”

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