La Asertividad: otra manera de expresar lo que sientes y piensas

Asertividad Mayte Saavedra

 

“Quería decirte las palabras más hondas que te tengo que decir, pero no me atrevo, no vayas tú a reírte. Por eso me río de mí mismo y desahogo en bromas mi secreto. Sí, me estoy burlando de mi dolor, para que no te burles tú.

Quería decirte las palabras más verdaderas que tengo que decirte, pero no me atrevo, no vayas a creerme. Por eso las disfrazo de mentira y te digo lo contrario de lo que te quisiera decir. Si, hago absurdo mi dolor, no vayas a hacerlo tú.

Quisiera decirte las palabras más ricas que guardo para ti, pero no me atrevo, porque no vas a pagarme con las mejores tuyas. Por eso te nombro duramente y hago alarde despiadadamente de osadía. Si, te maltrato, por miedo a que no comprendas mi dolor (…)”. (Rabinranath Tagore, poeta y filósofo indio)

¿Alguna vez has evitado a toda costa hablar con alguien de forma sincera porque temes la reacción del otro?

¿Qué es lo que hace que algunas personas se sientan seguras a la hora de expresar lo que sienten o piensan y otras no?

Por un lado depende del miedo que tengas a la reacción de los demás, del miedo a que te dejen de querer, del miedo al rechazo. Por otro lado depende también de tu capacidad de estar en contacto con tus propias emociones y, por último, de tus habilidades sociales.

Una de estas habilidades sociales es la asertividad, la habilidad que te permite expresar al otro lo que piensas y sientes, con respeto y cariño hacia tí y hacia el otro.

Cuando te  expresas con asertividad, te acercas al otro de igual a igual, ni te pones por encima ni por debajo. Por esta razón podríamos decir que ser asertiv@ es muy diferente a ser sumis@ (situarse por debajo del otro, faltándome el respeto a mí mism@) o ser agresiv@ (situarse por encima del otro, faltándole al respeto).

 
Claves para ser más asertiv@:

1) Contacto

Antes de comunicarte con el otro y, al mismo tiempo que estableces dicha comunicación es muy importante lo siguiente:

– Conectar contigo mism@, estando en contacto con tu respiración, con tu cuerpo, con tu postura y con lo que estás sintiendo ante la otra persona.

– Conectar con el otro. Para ello es importante reconocer al otro, fijándote en sus ojos, en su mirada y en lo que te transmite: rechazo, rabia, amor, miedo, ternura, tristeza, etc.

2) Comunicación verbal

Cuando necesitas comunicarte con otra persona porque ha habido un conflicto entre vosotr@s, porque te ha dicho o hecho algo que no te ha gustado, te sugiero seguir la siguiente estructura de comunicación:

“Ante la situación X yo me siento decepcionad@, triste, enfadad@, rabios@, culpable, etc…”. Se trata de describir la situación concreta a la otra persona y expresarle tus sentimientos. Puedes  hablar sobre la situación o el comportamiento del otro, describiendo cómo te hace sentir.

De esta forma evitas etiquetar o juzgar. Se trata, por tanto, de sustituir los mensajes “TÚ”, por mensajes “YO”. En lugar de decir: “Porque tú eres un/a incomprensiv@, eres una egoísta, no me comprendes, eres intolerante, tienes que ser más atent@ conmigo”, lo sustituimos por: “Cuando sucedió X yo me sentí poco comprendid@, poco atendid@, agredid@, no tenid@ en cuenta, no escuchad@ “

– “Necesito por tu parte que seas más tolerante, más comprensiv@, que me des más tiempo, más ayuda, más compañía, etc…” Se trata de pedir algo al otro desde tus necesidades, sin exigencias.

Y, si lo crees necesario y adecuado a la situación, puedes añadir lo siguiente, que es una declaración de compromiso por tu parte. De esta forma inicias de forma constructiva una negociación con el otro, para un posible cambio.

“Yo, por mi parte, y, para mejorar la relación aportaré más cariño, más capacidad de escucha, mayor esfuerzo, etc…” Por último se trata de iniciar una negociación con el otro, comprometiéndote a aportar algo positivo a la relación con el fin de mejorarla.

En resumen, la estructura sería la siguiente:

YO ME SIENTO -> YO NECESITO -> (YO ME COMPROMETO A)

La expresión de la rabia a través de la asertividad te ayuda a autoafirmarte ante los demás. La autoafirmación permite expresar hacia afuera tu hostilidad. Por el contrario, si reprimes la ira los procesos fisiológicos siguen activados. Y vives en un estado de alerta, de ansiedad, que se convierte en ira hacia dentro, pudiendo derivar en depresión o enfermedad cardiovascular, por ejemplo. Toda la energía de la ira que necesita expresarse hacia afuera, la contienes y se convierte en ira hacia adentro, procurándote daño hacia tí mism@.

Lo saludable es estar en contacto contigo y con el otro al mismo tiempo. Y, ser coherente con lo que piensas, sientes y haces. Es importante hacer caso a tus sensaciones corporales y acompañarte de la expresión corporal que deriva en una acción. Es importante ayudarte de tu cuerpo para canalizar la energía de la ira hacia afuera.

Como explica Albert Rams, psicólogo y terapeuta Gestalt, en su libro “25 años de Gestalt”: <<Se trata de dar cancha a la emoción, creer en ella como buena informadora. Emoción abierta en el cuerpo, sostenida en y con la respiración y la estructura muscular y ósea; masticada con lo que “piensa” el hígado, con lo que “saben” los pulmones, con lo que “fantasean” los intestinos, con lo que “llora” la cabeza, con lo que “suda” el corazón…Y, expresada con palabras, gestos, movimientos, sonidos, creaciones>>.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *