Cadena de mujeres

mujeres inmigrantes mayte saavedra

 

Es una realidad que la etnicidad se haya convertido en una variable que condicione la relación entre individuo y trabajo. Según el modelo de “mercado de trabajo dual”, se distingue el mercado primario del secundario. En el mercado secundario los trabajos son poco cualificados, mal remunerados y desregulados, realizados en su gran mayoría por inmigrantes, con la desprotección social, sanitaria y legal que ello conlleva. Y, con las consecuencias psicológicas que esta situación genera: depresiones, crisis de ansiedad, etc. Además, los estudios demuestran que es la variable género junto con la etnicidad, las que mayormente marcan la diferencia entre ambos mercados. Son las mujeres inmigrantes las que en su mayoría trabajan en el mercado secundario.

Se hace urgente y necesario visibilizar el trabajo poco reconocido de estas mujeres, dándoles el valor que merecen. Mujeres que se dedican al cuidado de mayores y de niños, de los niños del mal llamado «primer mundo». Mujeres que dejan atrás sus países y se sacrifican delegando el cuidado de sus propios hijos a su familia de origen para poder cuidar a los hijos de otras mujeres. Son las llamadas cadenas de mujeres.

Mujeres que emigran, mirando hacia adelante y dejando atrás su tierra, su cultura y su familia de origen. Mujeres que sobreviven cuidando a otras personas formando parte de la economía sumergida del país de destino. Mujeres que, además, si han logrado convivir con sus propios hijos, han de cuidar de ellos, con el tiempo que les sobra y  el descanso que les falta. Mujeres que reivindican sus derechos como trabajadoras, ¡de hecho, porque trabajan!

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